Futuro incierto para los soñadores en Estados Unidos

El siempre polémico debate sobre la inmigración vuelve a salir a la superficie en Estados Unidos, esta vez ante el peligro que amenaza a unos 700 mil jóvenes indocumentados traídos a este país durante su niñez.

Martha Andrés Román /PL

15 septiembre 2017 |

El pasado 5 de septiembre el presidente Donald Trump decidió eliminar el programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés).

Jeff Sessions, el fiscal general, fue el encargado de anunciar la polémica medida durante una alocución en la que tildó de inconstitucional la política implementada por la administración de Barack Obama (2009-2017).

Tal mecanismo permite a quienes vinieron cuando eran niños permanecer aquí y obtener permisos de trabajo, renovables cada dos años, si cumplen ciertos requisitos, por lo que protege a los llamados 'dreamers' (soñadores) de la deportación.

Por su parte, funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional precisaron que desde ese día no aceptarían nuevas solicitudes de adhesión, y que los beneficiarios actuales podrán continuar trabajando hasta la fecha de vencimiento de su autorización.

Asimismo, los soñadores en posesión de un permiso del DACA que expire antes del 5 de marzo de 2018, podrán solicitar hasta el 5 de octubre una renovación de dos años.

La desaparición del programa se retrasará por seis meses, por lo que el Congreso dispondrá de tal plazo para buscar una alternativa a la situación de estas personas, que de lo contrario quedarían en riesgo de ser deportadas.

¿QUIÉNES SON LOS BENEFICIARIOS DEL DACA?

El DACA ha favorecido en total a 787 mil 580 jóvenes indocumentados, según los últimos datos del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) publicados en marzo pasado.

Para acceder a esa iniciativa, los aspirantes debían tener de 15 a 31 años en 2012, probar que llegaron a Estados Unidos con menos de 16 años, haber vivido aquí de manera ininterrumpida desde 2007, cursar estudios secundarios o universitarios, y no presentar antecedentes penales.

Aunque no representaba un camino a la ciudadanía, los aceptados bajo esa política podían obtener permiso de trabajo y, en muchos estados, una licencia de conducción, asistir a la universidad o unirse al Ejército sin la amenaza de deportación.

Sus receptores llegaron fundamentalmente de México -más de 618 mil personas-, con un porcentaje menor proveniente de países centroamericanos y sudamericanos; y aunque se encuentran en todos los estados del país, la mayor cifra reside en California, Texas y Nueva York.

La gran mayoría de los favorecidos por el DACA han estudiado y tienen trabajo, de acuerdo con los datos recogidos en una encuesta en línea citada por el diario Los Ángeles Times.

Ese estudio arrojó que el 91,4 por ciento de ellos posee empleo y 44,9 cursa algún tipo de estudio, lo cual, a decir del periódico, contradice la imagen dibujada por Trump.

A través de un comunicado sobre su decisión de poner fin al DACA, el mandatario dijo que el programa ayudó a estimular una oleada masiva de menores no acompañados, incluyendo en algunos casos a jóvenes que se convertirían en miembros de violentas pandillas como la MS-13.

CRÍTICAS Y PROTESTAS: 'AQUÍ ESTAMOS Y NO NOS VAMOS'

Como era de esperar por lo controvertido del tema y las muestras de apoyo recibidas por estos jóvenes desde antes del anuncio, numerosas voces se alzaron contra la decisión, al tiempo que muchos receptores del mecanismo, familiares y personas solidarias salieron a las calles a protestar.

Con DACA o sin DACA, somos inmigrantes, hemos luchado mucho en Estados Unidos, y lo vamos a seguir haciendo para mejorar nuestras vidas, manifestó a Prensa Latina el mexicano Norberto López, de 23 años de edad y residente en California, quien llegó a esta nación cuando solo tenía un año.

Él estuvo en el grupo de cientos de personas que se movilizaron frente a la Casa Blanca y corearon consignas como 'Aquí estamos y no nos vamos', 'No somos unos, no somos cientos, somos millones, cuéntelos bien', y 'DACA Sí, Trump No'.

A juicio del ecuatoriano Luis Yumbla, quien vive en Nueva York hace más de dos décadas, resulta necesario defender este programa pues los beneficiarios son personas muy estudiosas y trabajadoras que ayudan a su familia.

Nuestros hijos, agregó, se integraron a la cultura estadounidense, quieren a este país, respetan sus valores y contribuyen a la economía local.

Como han expresado aquí, podrán quitar este programa, pero no acabarán con la dignidad de estos muchachos, sostuvo, a su vez, el profesor estadounidense Louis Rollins.

Reacciones de condena también llegaron de políticos demócratas y republicanos, organizaciones civiles, figuras del mundo del espectáculo y líderes empresariales, entre otros sectores.

'La decisión sobre el DACA desgarra familias y dice a las personas que han trabajado duro para convertirse en estadounidenses durante años que tienen que abandonar el país', expresó en un comunicado el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer.

Por su parte, los gobernadores republicanos de Massachusetts, Charlie Baker, y Nevada, Brian Sandoval, estimaron que Trump tomó el camino equivocado, y reconocieron el aporte de los jóvenes a las comunidades.

'ÂíA las calles! ÂíDescubre dónde está la protesta de DACA donde vives y ve. Si vamos a ser un país decente, este es tu momento', escribió en Twitter el cineasta Michael Moore; mientras la actriz Mia Farrow sostuvo que la 'expulsión de 800 mil niños que crecieron en Estados Unidos es errónea, cruel y asquerosa'.

Un día después del anuncio, en tanto, 11 estados y el Distrito de Columbia presentaron una demanda contra la eliminación de la iniciativa, encabezada por los fiscales generales de Washington, Bob Ferguson; Nueva York, Eric Schneiderman, y Massachusetts, Maura Healey.

Sin embargo, expertos legales consideran que una acción de ese tipo resulta muy difícil, y el único camino posible para los soñadores parece ser la capacidad de consenso que logre un Congreso hasta ahora demasiado dividido.

LAS PERSPECTIVAS EN EL CAPITOLIO

En estos días ha habido abundantes llamados al Congreso para que actúe con urgencia, miembros de ambos partidos han expresado la voluntad de buscar una salida y el propio Trump manifestó que los integrantes del Capitolio quieren un trato.

De acuerdo con The Washington Post, es ciertamente posible que el legislativo logre pasar por margen estrecho una medida que dé protección legal a estas personas.

Pero el diario consideró que al ponerle fin a ese mecanismo y dar un plazo de seis meses para encontrar otra opción, el gobernante podría aumentar las divisiones en el Capitolio y de ese modo descarrillar la acción.

El Post mencionó las diferencias de criterios sobre la inmigración en uno y otro partido, y también al interior de las filas republicanas.

Dentro de la fuerza roja, explicó, existen figuras que privilegian los negocios y tienden a favorecer una reforma migratoria integral, pero los conservadores sociales suelen oponerse a cualquier propuesta que permita a quienes están sin papeles quedarse de manera legal.

A ello se une el apretado calendario legislativo para los próximos meses, lo cual hace que algunos escépticos duden que haya espacio para discutir esta cuestión en medio de asuntos pendientes como financiar al gobierno y trabajar en la reforma fiscal.

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